ENCUENTROS DE SOCIEDAD Y DIÁLOGO
Mesa Redonda con Debate: SALUD, VALORES Y CREENCIAS
Apertura
Dr. Ricardo Decillis
“La idea de este encuentro tiene que ver con el trabajo que venimos realizando en la Pastoral Social de Buenos Aires desde principios del año 2005, cuando nos planteamos algunos interrogantes sobre nuestro sistema de salud en la ciudad de Buenos Aires. Dijimos, tenemos el sistema de atención de la salud más importante del país, tecnológicamente, en recursos humanos e infraestructura pero con un serio problema: no es equitativo. Todos sabemos muy bien que no es lo mismo atenderse en el hospital A que en el B, en un barrio que en otro. Por eso el título de la Mesa cuando hablamos de la salud como pilar de la justicia social, porque nosotros creemos que la salud es un poderoso motor para lograr dicha justicia social, para llevarle a nuestro pueblo la oportunidad de tener una medicina y una asistencia equitativa con igual oportunidad para todos. Todos nosotros, y pienso que uds. van a coincidir en esto, no queremos una medicina de primera para ricos y una de segunda para pobres. Y este es el tema central o el motor de nuestra tarea aquí en Pastoral Social, la búsqueda de consensos y para esto la meta es crear un espacio de encuentro para que entre todos los actores involucrados en este fenómeno de salud-enfermedad lograr que el sistema sea más eficiente pero por sobre todo más igualitario.”
Dra. Alicia Pierini
“Desde hace muchos años venimos trabajando en los temas que tienen que ver con la salud, la equidad y la justicia social en el marco de los derechos humanos. Por lo general la gente y los medios -cuando se habla de derechos humanos- piensa en términos de violaciones a los mismos y no piensan en ellos en positivo. En realidad, este tema, es una construcción cotidiana y un sistema de valores aceptado, consensuado y normatizado que tiene todo un andamiaje jurídico y de herramientas para hacerlos valer.
Cuando enmarcamos la salud en derechos humanos es porque éste tiene dos grandes pilares, dos grandes fundamentos axiológicos: el derecho a la vida y el derecho a la dignidad.
El derecho a la vida, como es obvio, está íntimamente ligado con el derecho a la salud. Porque es el derecho a la vida, a la integridad física, al cuidado de la salud e incluso al medio ambiente sano.
Pero el derecho a la dignidad no es de menor jerarquía. Tiene que ver con la identidad y con la equidad de la persona, con la igualdad de oportunidades y con las condiciones de vida. Con la dignidad de la vida.
Una cosa es el derecho a la vida, derecho sustantivo, y otra cosa es el derecho a la dignidad que es un adjetivo: adjetivar la vida. La vida puede ser una vida en dignidad o en condiciones indignas. Cuando nosotros decimos condiciones indignas de vida, estamos diciendo: la miseria, la exclusión, la discriminación. Todo esto parecieran como casilleros separados porque normalmente se trabaja sobre la base de las violaciones, entonces aparece la violación en el casillero donde se ha vulnerado el derecho.
En la cotidianeidad en realidad, es un piso de valores y también un piso de consensos. Y como piso de valores y de consensos tiene la importancia de que los derechos humanos, por su construcción, son universales. Tienen una construcción que proviene de la comunidad jurídica mundial. Basándose en una axiología consensuada mayoritariamente en el mundo.
Por supuesto que uno puede tener otros o más valores de aquellos que han sido consensuados por la comunidad mundial, que se expresan en un plexo jurídico a través de Convenciones Internacionales y Nacionales y como tales son exigibles y deben ser garantizados desde el Estado. El Estado es sujeto garante de estos derechos. De la vida, la integridad física, de la salud y de las condiciones de vida dignas.
Todo esto desde la Defensoría debemos estar reivindicándolo en forma constante. Con el nivel público, hablando de los hospitales, tenemos una relación directa y clara ante los reclamos que nos puedan presentar los vecinos ante alguna situación de falta de respuesta a sus necesidades de atención. No pasa lo mismo con el sistema privado, o de las prepagas, cuando le niegan alguna prestación, porque allí se rigen por otras normas como la ley de consumidores y nosotros en forma permanente tenemos que plantear que la cuestión de la salud no es una mercancía de consumo.
La cuestión de la salud -aunque sea ejercida desde el efector privado- sigue siendo un derecho humano fundamental. Por lo tanto los intereses del mercado, aceptables por cierto para que se sostenga el sector privado de la salud, tienen que aceptar que hay valores fundamentales a los que tienen que sujetarse.”
Dr. Miguel Schiavone
“Primero debemos preguntarnos para qué estamos haciendo lo que hacemos y para quien. Si lo hacemos para los que trabajamos en el sistema de salud, para los lobbies de los laboratorios o sin en verdad lo hacemos para el verdadero sujeto que es la población. Si tenemos en claro esto, entonces vale la pena intentarlo.
No sé si cuando hablamos de sistemas de salud es realmente así. Pero convengamos que los sistemas son hechos por hombres, por lo tanto decimos que son imperfectos y todos están en permanente reforma, reconversión o reingeniería en cualquier parte del mundo. Ahí hay un valor interesante en el ser humano: la búsqueda de la perfección. Es ahí cuando intentamos readecuar nuestro sistema. Pero hagámoslo entonces de acuerdo a nuestras creencias y valores y no a imposiciones.
La salud está directamente vinculada a la capacidad creativa y productiva del hombre; si no hay capacidad creativa y productiva no hay salud y viceversa. Por lo tanto la salud es un bien social y como todo bien social es función indelegable del Estado. Éste debe garantizar la salud de la población, ya sea a través de servicios propios o contratados: los medios no interesan, sí los fines. Y estos fines son los valores.
Y cuáles son los valores que debemos buscar en el sistema, para que encuentre el para quién, que es la población.
El primero: la equidad. Luego la eficiencia, porque los recursos no son inagotables en ningún lugar del mundo y la calidad de servicio No hay equidad si no hay eficiencia y calidad.
La accesibilidad también es un valor.
La salud es una cualidad, una virtud, que sólo se percibe cuando se pierde. Si esto es así qué debería ser el derecho a ella.: debería ser el acceso al sistema de atención de la salud. Un acceso en equidad.
Otros valores son la universalidad y la sustentabilidad.
Estos valores, que no son fáciles de alcanzar, implican cambios culturales y todos sabemos lo difícil que es cambiar la cultura en el ser humano.
No siempre la cuestión de la salud se resuelve con dinero. El dinero en sí es un problema. Primero hay que resolver el modelo del sistema que queremos y necesitamos para después buscar el financiamiento.
Hoy se está haciendo casi una cosa mística esto de la gestión. Gestionar es tomar decisiones en tiempo y forma. Pareciera fácil pero, entonces, ¿porqué falta gestión? Porque escasea la gente que tome decisiones y esto es así porque para gestionar es necesario comprometerse y hay poca gente dispuesta a hacerlo.
No es lo mismo participar que comprometerse.
En esta vida comprometerse es dejar parte de uno. Pero éste es nuestro desafío.
Lic. Lidia Saya
“La ciudad de Buenos Aires, que cuenta con 33 hospitales y 40 centros de salud, constituye la red sanitaria pública más importante de América y una de las de mayor importancia mundial. Sin embargo la población no recibe los beneficios acorde a esta situación.
Se sigue diseñando con un criterio de acuerdo a la oferta.
En los últimos años se ha incrementado en forma sustantiva la demanda en el sistema público.
El sistema no logra hacer un adecuado uso de los recursos. Los precios a proveedores se terminan pagando muy por encima de los valores reales, culpa de un sistema administrativo perverso y burocrático.
La gente es atendida pero debe hacer colas desde las 4 de la mañana sólo para conseguir un turno. La paradoja es que el hospital, por las tardes está vacío.
Lo que debería ser un sistema modelo alcanza un rendimiento apenas aceptable gracias al esfuerzo –no siempre retribuído- de quienes trabajan en los hospitales sin recursos ni insumos necesarios.
La responsabilidad del Estado para garantizar el derecho a la salud de todos los habitantes nunca estuvo en discusión.
El Estado debería poner en marcha un plan estratégico de salud. La ciudad cuenta con los recursos físicos y humanos para darle a los vecinos una respuesta concreta e inmediata a sus necesidades.”
Cierre y conclusiones
Padre Carlos Accaputo
“El Equipo de Salud de la Pastoral Social de Buenos Aires, genera estos espacios de encuentro y diálogo para pensar juntos, dar respuestas y construir un proyecto de salud que le sirva a nuestra sociedad, a nuestra gente, a nuestro pueblo.
Este es el desafío que tenemos.
Cuando escuchaba las exposiciones de los panelistas, cada uno desde su propia perspectiva y también su experiencia, observaba que hay muchas coincidencias entre ellos y también con los que han participado con sus reflexiones y opiniones: o sea que parecieran estar todos de acuerdo y hoy nos podríamos ir muy contentos de aquí.
Pero como siempre hablamos con nuestro equipo de salud, hay una puja de intereses en el sector de la salud, en sus distintos subsectores en general y en particular en el área de la salud mental, que hace difícil, finalmente, esta convergencia. Y esto me toca decirlo a mí, porque todos los demás lo dicen elípticamente, pero como yo no soy funcionario ni parte de ninguna de las estructuras que conforman el sistema de salud, tengo la libertad para poder decirlo, porque es lo que nosotros, desde la Pastoral Social, podemos aportar. Sería un pecado de omisión de parte nuestra si no lo dijéramos.
La política es el arte de la búsqueda del bien común, y supone la capacidad de articular intereses.
Esa capacidad de articular intereses es un déficit y sigue siendo un desafío para la política.
En general lo que ha habido es una imposición de intereses, de un sector sobre otro, cada uno en cada momento, lo cual hace que esas políticas de Estado, de las que estábamos hablando no se realicen, porque en el fondo no son políticas de Estado. Son políticas de gobiernos… pero no de Estado.
Entonces ocurre que siempre empezamos de vuelta. La política tiene que ayudar a hacer efectivas las políticas de Estado, acelerarlas y al mismo tiempo hacerlas realidad. Las dos cosas. Porque realmente en la Argentina tenemos un problema de nominalismo: creemos que las cosas son porque se dicen o porque están escritas. Y después la verdad es que entre aquello que decimos y escribimos y la realidad, hay una distancia muy grande.
Entonces nosotros tenemos la obligación de acercar esa distancia.
Por eso digo, detrás de los intereses hay personas, no hay intereses puros. No son máquinas las que toman decisiones, son personas que responden a intereses.
Porque, si bien la política implica saber articular intereses, o acercarlos, también supone de parte de aquellos que expresan esos respectivos intereses, tener la capacidad de renunciar en función del bien común.
Digo esto desde mi humilde experiencia de haber estado trabajando todos estos años en el ámbito de lo político, gremial, económico, etc. y de generar con los actores diálogos personales profundos.
Por todo esto es que hoy quiero hacerles una invitación, para que desde este espacio podamos ir juntos, tomando tema por tema y dialogando en serio sobre ellos para ayudar a generar esas políticas de Estado en el ámbito de la salud, que les pertenezca al Estado, no al partido político que le toque gobernar, porque si no, esto no tiene destino.
La Argentina tiene necesidad que todos y cada uno de nosotros, que tenemos en alguna medida alguna responsabilidad, seamos capaces de ser críticos con nosotros mismos y preguntarnos realmente si aquello que decimos debe ser, cuánto ponemos para que sea. Cada uno de nosotros tiene que hacerse esa pregunta.
Yo creo en la conversión, como católico creo que podemos cambiar. El hombre tiene necesidad de cambiar. Hagamos el esfuerzo entre todos, sin eufemismos, sin puritanismos, sin eticismos, con todo el realismo del mundo, y poniendo sobre la mesa todos los intereses pero tratando desde ahí de construir algo que realmente sirva a nuestra gente, asumiendo la responsabilidad de ser capaces de renunciar a algo de nuestros intereses, si no, no hay salida.
Reitero la invitación a construir juntos, a través del diálogo en este espacio para ir acompañando la gestación y la realización de políticas de Estado en el ámbito de la salud, porque ésta es uno de los pilares fundamentales de nuestra sociedad y el bien de nuestra gente.
Tenemos que animarnos, sentarnos alrededor de una mesa y seriamente buscar el bien, yo creo que somos capaces de hacerlo.
Dejemos de pelearnos y busquemos juntos un camino, la experiencia histórica de la Argentina así lo señala.
Animémonos –entre todos- a construir algo juntos.
IMÁGENES DEL ENCUENTRO
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